sábado, 25 de junio de 2016

Canciones para Eduardo


-Tienes un rostro hermoso. Amo aquellos tus ojos brillosos, que cuando me miran llenan mi alma de un placer casi infinito. Tú y sólo tú eres mi amor. Llevas en tí parte de mi alma, pues sin tí sólo sería un ser incompleto y vago.





-Tus palabras son tan bellas, sabes perfectamente que te amo, que mi pecho arde cuando te miro, te observo, te siento, incluso al ver tu sombra mi corazón no es capaz de contenerse y estalla porque te ama.





-Victoria, en tus palabras no puedo más que sentir el cálido toque del amor, mi corazón te pertenece, es sólo tuyo. Quisiera besarte, abrazarte, sentir tu pecho contra el mío, respirar tu aliento que sabe a miel, que tu mirar nunca se aparte de mi cuerpo y acariciar tu exquisita piel de seda y tus cabellos de terciopelo.





Sin embargo no puedo, estas cadenas que me atan no me permiten estar a tu lado, son imposibles de romper. Es una locura, una desesperación, una enorme pena que hiere mi alma como mil agujas en mi cuerpo.





-¿Y si yo pudiera?





-Nunca podrías...





-¿Y si hubiera algo, cualquier cosa?... yo estaría dispuesta a todo...





-No hay nada!!!





-No digas eso, yo se que venceremos todo obstáculo, porque nuestro amor es tan fuerte, más que el hierro, más cálido que el sol veraniego y más puro que el agua de los ríos.





-Calla!!! no digas más... sí, nuestro amor es puro, fuerte y cálido, no obstante, no hay fuerza tan potente para destruir estas cadenas y quebrar estos muros.


-¿Y si yo pudiera?


-Nunca podrías, ya te lo dije...


-¿Y si hubiera algo, cualquier cosa?... yo estaría dispuesta a todo...


-No hay nada!!! ... sólo existe una forma, pero es imposible...


-Dímela...


-No!!! es imposible, jamás serías capaz de hacerlo...


-Dímelo, por favor, te lo ruego, por nuestro amor...


-Se dice, que hace mucho, mucho tiempo, Dios cantó la canción más bella del universo, no obstante, la canción era tan poderosa que aquél que la escuchase tendría en sí la capacidad de cambiar las cosas del pasado, del presente y del futuro. Así, Dios decidió esconder aquella canción en las profundidades del mar, más allá de la luz, en lo más hondo, donde la vida no logra colarse, y donde siete ángeles la custodían.


Si tu trajeses hasta mí tan bellas notas, yo sería capaz de romper estas cadenas y destruir estos muros que me impiden entregarme a ti completamente. Se dice, sin embargo, que sólo un alma tan pura como un ángel puede ser capaz de tomar el cofre donde se halla la divina melodía. Mis cadenas y mis pecados me impiden tal menester, pero yo he visto que tú tienes el alma más pura que jamás nunca he conocido...


-Si es así, lo haré, yo seré capaz de romper tus cadenas y protegerte con mi pecho encendido por el amor.


-El agua se siente fría, mi pecho me oprime. Siento como la sal se cuela por mi cuerpo, mi corazón late con rapidez, ya no siento más el aire cálido... pero, que bella voz!!!... ¿Quién es? ... es la voz de mi amado que me llama a romper sus cadenas, es su cuerpo que pide mis caricias. No, no es él... es Dios... que dulce es reposar sobre tu pecho.



Dedicado a una amiga muy especial.

2 comentarios:

Drusila dijo...

Orfeo, Sansón y Prometeo; Eurídice, Dalila y la Humanidad. Tres grandes mitos compactos en esta bella narración repleta de lirismo y dramatismo. El deseo y el amor mueven al mundo y ella se dio cuenta de que se puede gozar mejor de ellos con la unión en el Absoluto.

Felicidades, Gerardo, sígue, sígue escribiendo!!!!

Muffin Melfer dijo...

Freely by devendra banhart it's a huge wave of emotions