jueves, 3 de diciembre de 2009

Tod@s somos la excepción de la regla...




Según el filme de He's not just that into you, la regla es: "a ningún hombre le interesas realmente, sólo quiere tener sexo contigo o divertirse, si no te llama y no te busca, es que realmente no le interesas..." palabras tan ciertas jamás nunca se han dicho...

Cuando nos damos cuenta de la verdad, cuando sabemos que somos la regla, nuestro mundo se transforma, nos caemos y no queremos levantarnos, pensamos que ya no habrá otro, que vivimos en una tragedia... nos deprimimos, nos tendemos en la cama, nos da por la nostalgia y pensar en que "hubiera..." , en el "si yo... si él...", "qué hice que...", etc. Sin embargo, no importa cuán hayamos amado a esa persona o cuán trágico haya sido el desenlace nosotr@s siempre seremos la excepción de la regla...

Cuando nos rompen el corazón, queremos no volver a sufrir, no volver a amar, queremos, incluso, que esa persona agonice igual o más que nosotros, que tenga su merecido... y es lo natural, hasta podríamos decir que es lo justo... creemos que no hay razón alguna para estar felices, que somos la burla del destino... Pero... ¿ en verdad somos la regla ? ¿ y si ser la regla nos hace la excepción de la misma ?

Es tristísimo que esa persona no nos haya amado. Los hubiera son muchos, pero las oportunidades nulas, y duele aceptarlo, pero por lo menos podemos estar felices, felices de haber amado, de haber sentido, de saber que estamos vivos, que somos humanos.

Es trágico que esa persona no haya podido permanecer a nuestro lado, tal vez no lo hizo por miedo, porque el destino así lo quiso, porque no nos amaba, porque jugaba con nosotros, en fin, por qué hay muchos, pero razones sólo una... y la razón es, porque así es la vida... porque si no probaramos los desaires amorosos a que sabría la vida...

Al abrir los ojos, sólo hay que recordar que amar nos hace estar más cerca de lo Divino, si jamás nunca nadie nos ama, si jamás nunca encontramos al "correspondido", no hay que entristecernos, porque sabremos que logramos amar y por lo tanto, estamos cerca, muy cerca del cielo... Esa persona llegó a nosotros por algo, nos dejó vivencias, enseñanzas, vicios, pesares, pasiones, dolores, pero lo más importante, es que nos abrió paso para acercanos poco a poco a nuestro destino...

Así que cuando alguien les rompa el corazón llorén, muy muy fuerte, que los oiga el viendo, que los oiga el sol, que las nubes tiemblen con su llanto, que se les vaya la vida y el alma, pero al terminar, sequen sus lágrimas y sonrían, vean al pasado (porque éste siempre estará allí se quiera o no) y sonríanle, porque por dentro sabrán que lo Divino está más cerca.

2 comentarios:

Jonathan dijo...

muy cierto, jaja gracias a esos "tropiezos" amorosos, tenemos la oportunidad de estar donde estamos, yo en lo personal antes de mi novia actual vivi una situacion amarga, me dejo la "desdichada" <- :D de mi novia, ahora ex-novia; pero ahora me doy cuenta que sin eso no hubiera tenido la oportunidad de estar con mi pareja actual y eso si hubiera sido tragico =D esta "chido" muy cierto.

Drusila dijo...

Me encanta: el amor nos acerca a lo Divino, gracias.